
10 GOLES BAJO CERO
Por la Vigésima Primera Fecha del Torneo Que Moral 2026, el conjunto Amarillo sigue de racha. En la noche más fría del año, y dentro de la modalidad conocida como Champagne, derrotó por 10 a 3 a su homónimo Naranja. De esta manera, los felizmente capitaneados por El Taliban, con tres goles de su cuenta personal, cuatro de Pirueta, uno del Mariscal, otro del Pola y el último de Matías, sumaron su segunda alegría consecutiva. Allá lejos y sin abrigo quedaron los hijos de la Reina, que, con un doblete del Galgo y otro tanto del Potrillo, solo parecieron estar presentes durante la primera mitad. Ilusión, pertenencia y otro récord que este grupo sabe contar como una anécdota.
Desde que salió la lista/encuesta de convocados por la Secretaría de Deportes, las bajas temperaturas anunciadas estaban sobre la mesa. Justamente, entre el miércoles por la noche y la madrugada del jueves, las noticias hablaban de una sensación térmica con los valores más bajos de este 2026. En buena hora, aceptando este nuevo desafío, siempre ajeno a nuestras pretensiones, los apellidos dispuestos a jugar se fueron sucediendo uno tras otro. Una vez más, la lógica de Los Papis confirmó a 16 de los nuestros para que la fecha 21 tuviera un dónde y un porqué.
En materia futbolística, el análisis debe dividirse en dos. Si tomamos la existencia de dos tiempos, como venimos haciéndolo, anoche se vieron dos partidos en uno. Resulta que, hasta el final de la primera mitad, aquello tan equilibrado como dudoso que el Galgo había organizado horas antes parecía tener sentido. Igualados en tres, jugando un caótico ida y vuelta, ambos equipos invitaban a pensar en la paridad. Sin embargo, ya en el segundo tiempo, el regreso de los Naranjas hacia su propio campo comenzó a convertirse en un descontrol. Sin marca, avasallados por la velocidad rival, algo terminó por romperse.
Uno tras otro desfilaron los tantos del Amarillo. Pases en profundidad, un sinfín de finas habilitaciones y todo aquello que tanto temían los "holandeses": terminar mareados, sin manera de frenar ni reaccionar ante la ola rival. Como si fuera poco, las pocas piernas disponibles y hasta algunos extraños cambios puertas adentro terminaron de agudizar el problema. A la buena de Dios, unos cada vez más arriba y los otros completamente a la deriva.
Pitazo final, triunfo ampliamente justificado para el Amarillo y una nueva semana para debatir los pormenores de la contienda. A modo de dato, o de fecha histórica si así lo prefieren, en esta Secretaría no tenemos dudas: ayer, desde la creación de este grupo, logramos llevar adelante el partido con la menor temperatura registrada. Aplausos. Hubo fútbol, hubo fiesta y, del fresco, ninguno de estos viejos pareció haberse dado cuenta.
