Esta vez, rara situación la que se me presenta. Si bien el contexto es el ideal, el cuento termina siendo, a priori, muy extraño. Uno que siempre pone, describe, critica y valora, en esta oportunidad es el centro de atracción. Sucede que cuando te toca, te toca; y siendo honesto, más allá de no buscarlo o poco desearlo, llevarse la corona del mejor es invalorable. Muchas veces fueron ustedes los que me agradecían ser tapa, ser la figura del partido. Yo, desde una concepción muy personalista, no entendía bien el porqué de tanta emoción, de tanta algarabía.
Luego de lo realizado en la noche del miércoles, donde una tras otra se fueron dando las cosas, me di cuenta de la importancia que tiene semejante mimo justificado.
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