
PONE EL PASTITO QUE BALTAZAR TE TRAE EL REGALITO
Por la primera fecha de la Copa Cindor 2026, los más chicos volvieron a ganar y alzaron el trofeo “Reyes Magos”. Justamente, con un gol sobre la hora del monarca Baltazar Astesiano, la plana menor de Los Papis del Euskal (y amigos) venció categóricamente a sus progenitores por 5 a 4 y estiró el invicto. Benjamín y Joaquín Pintos, Bautista Facce y Tomás Bak fueron los demás festejantes de la noche. Mucha preocupación entre los padres: todos los cañones apuntan a la Secretaría de Deportes.

Noche óptima para la práctica deportiva y un Palacio San Martín brillante que volvía a cobijarnos tras el receso estival. La cita, la primera de esta temporada, era con chocolatada en mano. Y más allá de ciertas advertencias hacia la organización, un total de 22 jugadores Sub 12 daban crédito a un nuevo récord histórico. Claramente, esta historia no es solo de grandes: las formativas decían presente y pateaban el tablero. Pero volviendo al fútbol (lo otro será motivo de una linda nota de opinión), había un partido que debía jugarse. Separación acostumbrada: grandes contra chicos y que ruede la pecosa.

Desde el arranque, la película fue sincera; triste pero objetiva. Explosión, ebullición y velocidad por un lado; imprecisión, desconexión y poca atención por el otro. Sin dar nombres para no herir susceptibilidades, el drama avanzaba a pasos agigantados. Con gol del Pintos mayor, los dirigidos por el flamante entrenador Nino Lemmo ponían la primera diferencia. Luego fue palo y palo: el primo lomense, Bauti y el Pola de Guillón siguieron sumando para no perder pisada en el marcador. Ataques por ambas bandas, salidas desde abajo, errores en la marca y goles anulados fueron el caldo de cultivo perfecto para que, a falta de segundos, el pleito quede 4 a 4. A resolverse bajo la modalidad de Gol de Oro, la tensión disparó todo tipo de emociones. Un desconcierto real bañó la idiosincrasia de un evento que ya no tienta por ser fácil o desparejo. Por el contrario, desnudando falencias propias de la sidra, el pan dulce o el lechón, más de uno —con poco pelo y excesiva panza— se vio desbordado.

Y fue entonces que, tras una prolija salida por izquierda (combinación entre Pepe, el Zurdo y el propio goleador), el balón le llegó a la versión granate de Baltituchi. De paso firme por el centro, dualidad pura y ese sprint tan característico del de Guernica fueron suficientes para vencer la floja reacción adulta. Era el quinto, era la diferencia, era el final. Festejo felizmente desmedido, gestos a cámara con algo de censura y una vuelta olímpica que lo resume todo. La Cindor se saca con la estadística (van dos de dos), los gurises se llevan el Trofeo Reyes y un tal Baltazar nos ganó con camellos y todo.
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