
LA MAFILIA
Una familia, tres goles, un triunfo. No hay dudas de que el fútbol y su perfección, anoche, no salieron de las mismas cuatro paredes naranjas. A fuerza de empeño y saturación, lo que había comenzado en desgracia terminó siendo pura felicidad. Por 3 a 2, entre charcos y medianoche, los hijos de la Reina doblegaron a un “carioca” que parecía llevárselo todo. Con dos goles del Oso Blanco —padre— y uno de Oxígeno —hijo—, la lluvia que no fue erosionó su propia previsibilidad. El golazo inicial de Pirueta y el propio del Toro Junior funcionaron de espejismo para un equipo que bajó la guardia demasiado rápido.
Pasadas las 19 horas, todo era agua y confusión. Lejos de la tormenta eléctrica pronosticada un rato antes, los milímetros caídos ofrecían un nuevo desafío. Inclusive, 20 minutos antes del pitazo inicial, las garantías de poder jugar la Misa eran un concierto de especulaciones. Sostenidos por la Comisión Directiva y la propia Secretaría Deportiva, los 18 confirmados le daban la venia a una nueva ficción del “Qué Moral 2026”. Justamente, en un campo de juego intratable, Amarillos y Naranjas afinaban conceptos y explotaban en la acción.
No habían pasado ni cinco minutos cuando el “submarino” festejaba por duplicado. Con uno menos, manejando el medio y su salida, los capitaneados por el Toro se apoyaban en una delantera superflua y sacaban la diferencia. A partir de ahí, el Naranja hizo su trabajo de hormiga. Por bloques, sumando juego al ras, los del Pola dominaron la escena. Descuento, empate y un gol anulado por offside camuflaban en igualdad un concierto bien parecido. Con ambos goleros envalentonados, quien se hiciera del tercero reventaba las mesas de apuestas.
Desde lejos, esquinado y sin aviso, el gran Horacio Ruiz definió el combate. Sacrificado y bien llevado, romper la paridad fue el resultado de un partido cambiante. Para unos, de entrada; para otros, sobre el final, una nueva batalla en el Palacio graficó el amplio presente de muchos. Con diez minutos de adhesión, bajo la vara de un árbitro tan celoso como errático, el marcador no logró ser modificado.
Triunfo para el Naranja, nuevamente arriba en el historial anual. Y que ya se venga la 32. Entre dudas y polémicas —jueves, santo que nos espera—, la familia puso el pecho y ahora tiene toda una semana para festejar.
