La naranja matematica en los papis del euskal

LA NARANJA MATEMATICA

November 03, 2026•2 min read

Y sí, dos más dos es cuatro; tres por dos es seis y cinco menos cuatro es uno. Pero en el mundo del fútbol, pasional y distorsionado, hablar de cifras parece una epopeya. Anoche, en el marco de la fecha 34 del Torneo Qué Moral 2026, los Naranjas hicieron cuentas y arrasaron con la cátedra. No solo desde lo abstracto de la ciencia: con un contundente 9 a 2, justificaron la enmienda y golearon de principio a fin. Con cuatro goles del Galgo, tres de Juani y dos del Oso Blanco, llegado desde Holanda, la materia se aprobó con creces. Distinto fue el examen de los cariocas, donde ni siquiera sus dos gritos —Toro Junior y El Mariscal— alcanzaron para acotar la tortura. Directo a marzo.

Toda jornada posterior a una Asamblea trae ese biri biri que tanto nos gusta. Lo ajustado del calendario y esas ganas de no perderse nunca nada nos llevan, irremediablemente, a un tapón de actividades que, a veces, no se termina de comprender en su contexto. Volver a anotarse y jugar no era para cualquiera; qué decir del Tercer Tiempo, cuya lista recién terminó de agrandarse sobre el final de la convocatoria. Por eso, como bien marca el estatuto, con 16 jugadores anotados y luego presentes en cancha —ocho contra ocho—, la Misa suscribía al Champagne. Ni más ni menos. Las 21 horas en el reloj, pecheras que van y vienen… ¡Que se juegue, nomás!

Con varios cambios en el reglamento, siempre aprobados por el voto democrático, la cita era en el Palacio. Fue entonces cuando, con uno menos en el arranque, los brasileros nunca pudieron soportar el vendaval naranja. Con un primerizo 0 a 4 a poco de haber comenzado, la suerte parecía estar completamente echada. Y si tenés goles, tenés espacio; y si tenés espacio, obviamente, tenés fútbol. El jogo bonito era todo naranja y no había manera de quebrar aquella apuesta. Apoyados en la velocidad de un Galgo intratable, que rompía líneas constantemente, cada ataque de los capitaneados por Bak parecía terminar en gol. Una superioridad que, con el correr de los minutos, agudizaba la noche para algunos y la convertía en una auténtica pesadilla para otros. Después, claro, llegaría el mar de conjeturas y el típico cuestionamiento al armado de los equipos. Porque, como siempre, la culpa es del otro.

Distancia y goles, al revés de lo ocurrido la semana pasada. En San Martín hubo un claro vencedor. Arrancar el pleito en desventaja numérica, como moraleja de una derrota anunciada, parece ser la puerta al fracaso. Destructor en el plano abstracto, a este paso y con apenas seis fechas por jugarse, la Naranja Matemática no dejó nada librado al azar.

El Galguero no abandona su Galgo.

Custom HTML/CSS/JavaScript
Back to Blog