
MISIÓN CINDOR CUMPLIDA
Parece que unas nuevas vacaciones de invierno vuelven a alejarse. Dos semanas de magia en medio del caos que, sin rodeos y de manera increíble, logran frenar al mundo. En casa, por estatuto, son las leyes las que nos obligan a exprimirles todo el jugo; o, mejor dicho, toda la chocolatada. Por eso, y más allá de que el tiempo voló y no dio respiro, durante el binomio de miércoles en cuestión el Palacio solo habló de ellos.
Fueron dos empates. El primero, allá lejos y hace tiempo, terminó 3 a 3; el de ayer nos encontró en el Tercer Tiempo con la lengua afuera y un 7 a 7 a cuestas. Paridad, equilibrio y claridad para poner en evidencia lo complicado que resulta vencerlos. Varios pueblos atrás quedó archivada aquella "ayuda circunstancial" destinada a hacerlos sentir más cómodos. Ya no se trata de que ganen como sea, de evitar su frustración o de que todos se lleven una medalla a casa. Una vez que la pelota empieza a rodar, la ecuación es otra. También, como parte de un proceso evolutivo, son nuestros "Juniors" quienes persiguen sus propios objetivos y ya no toleran la ayuda gratuita.
En este contexto, es el Cindor el que madura y se hace grande; el que logra existir mucho más allá de los goles, de los puntos y de la competencia. Siempre aprendiendo de ellos, cada uno de estos encuentros transmite amistad, solidaridad y mucho fútbol; el deporte más lindo del mundo. En definitiva, puede que poco importe cómo llegamos a gritar catorce goles en una hora de juego, cómo los más chicos ganaban por cuatro y, de pronto, el barco se les hundió, o cómo las decisiones apresuradas no siempre terminan siendo las más acertadas.
En fin, serán la crítica, la estadística y las opiniones las que enseñen y se hagan oír. De nuestra parte, la historia ya fue contada. Con otro recreo invernal que quedó atrás, y con menos frío del esperado, nos vamos contentos. Los pibes jugaron, los grandes nos cansamos y todos comimos. No hay dudas: sin saber cuándo podrá librarse una nueva batalla, la misión Cindor está cumplida. ¡Aplausos!


