
MOVIENDO LAS CABEZAS
Volvió el fútbol, volvieron los goles, volvió la fiesta. Bajada de chicle Bazooka o narratín de galleta china para contar la fecha 20, que nos devolvió un ganador. Por 8 a 4, goleada inclusiva y para todos, el Amarillo derrotó con justicia al conjunto Naranja. Desde el aire, con disparos de media distancia y una muy floja respuesta bajo los tres palos de enfrente, la "Canarinha" celebró con los dobletes del Toro Jr., el Galgo y el Talibán (también sumaron el Toro y Rocky). En la vereda opuesta: poco. Siempre con la intención de levantarse, con los tantos de Oxígeno (x2), Pirueta y el Pola, desde atrás las diferencias pudieron mucho más.
En uno de los días más fríos del año, con el Mundial en curso y alguna "picadita" ratonera tentadora, 22 jugadores terminaron por anotarse en la lista. Realidad más contexto, igual a historia; y dale nomás. Allá lejos quedó aquella preocupación por el invierno y las pocas confirmaciones. El "Qué Moral 2026" atrae, dispone y no admite discusión. Ahora bien: segundos afuera, la cancha en el medio y un nuevo combate futbolístico.
Justamente, en ese amanecer anárquico, la armada amarilla hizo la diferencia. ¿Tan temprano? ¿Desde el vestuario? Dos goles de cabeza y un tercero producto de un grueso error en la salida marcaron tendencia. Y andá a buscarlos.
A partir de ahí, un poco vos, un poco yo. Los holandeses achicaron la grieta y el submarino pegaba de vez en cuando. Intermitente era el recorrido, que solo lograba detenerse por polémicas tan densas como pasajeras. Incluso, los erráticos y continuos fueras de juego terminaron defenestrando la propia confianza de los arqueros.
Describo y sigo: al tratarse de jugadas tan finas, el doble trabajo del golero se vio distorsionado. Y eso que parecía tan obvio para el resto terminó siendo un problema. A revisar en la semana. Ojo, no le echemos la culpa al offside ni al juez de línea.
En definitiva, y dando paso al final, todo terminó como alguna vez empezó. Un último tanto de los capitaneados por Peluca y baja la cortina nomás. Evidente y sensacionalista, la tapa fue completamente amarilla.
Saludos, comentarios y foto para volver a celebrar este maravilloso deporte. Tan lindo cuando se empata en cero y nada nos llena; hermoso cuando la crónica se narra desde arriba y se mueven las cabezas.
