
NARANJA PUTA PARIÓ
Por la décimo segunda fecha, el Naranja volvió al triunfo. De la mano de goles, juego y muchísimo picante, los liderados por la dupla Pinto–Lozano vencieron a su par por 6 a 2. Revancha en estado puro, bien justificada desde los pies por El Galgo y El Oso Blanco, que metieron dos cada uno, y por Zampa e Iñaki, que completaron la faena (El Mariscal y El Oso Negro habían descontado). Ponele poco que te hace mierda: lo que “pica” en cómodas cuotas hace la diferencia.
En definitiva, lo que aparentaba ser una fecha más, la última en cancha de nueve para este 2025, terminó siendo una de las menos elegantes. Charlada como nunca en el escritorio, horas antes, con el armado de ambos equipos y algún ingreso por la ventana, los ánimos venían a tope. Comentario al pasar versus chicana, y a la cancha mis valientes. Dentro del rectángulo, con el gallo cantando a las 21 horas, el Palacio prendía los motores.
Disputados los primeros cuarenta, el plan era perfecto: paridad absoluta, buen juego de ambas partes, mucho toqueteo y solamente un gol por lado. Punto para la Secretaría de Deportes y, como siempre, un trabajo bien fundado. Con el segundo gol naranja arrancó un doble caos: entre los jugadores y, obviamente, con lo general del resultado.
Panorama similar a lo ocurrido siete días atrás: si la semana pasada los amarillos metieron cinco sobre el final, esta vez el diálogo desmedido y alguna patada de más encendieron las alarmas. En el medio, aprovechándose futbolísticamente de la guerra, los Orange Boys sacaron una diferencia de cuatro (entre ellos, el primer gol de un arquero: el Arbetzale aprovechó la suya y marcó de penal). Inclusive, después del regalo de uno de los mejores y un gol más para los “brasileros”, entre una lluvia de palos ajenos, el Naranja volvió a marcar para cerrar definitivamente las acciones. Haciéndose fuerte con errores impropios del rival, la cuarta victoria del año era un hecho. Eshĥĥtaba bien: doblaba el golpe de la última y movía las tablas; ojo ahí.
Como resumen, si se quiere, escapándole a la lluvia y permitiéndose el agasajo del final (un magnífico tercer tiempo en manos de los lesionados Zapatero y Alan), vale redondear con unas palabras. El fútbol, además de ser el deporte más lindo del mundo, es completamente imperfecto. Lo juegan hombres y mujeres, pero también lo juegan —de manera transitiva— cada una de sus personalidades, formas y caracteres: si tenés un mal día porque la grúa te llevó el auto, seguramente tengas un partido para el olvido. Lo mismo para el pícaro, igual para el tranquilo: a modo de espejo, su juego quedará marcado por su estado de ánimo o su maña; y así se verá en el verde césped. Entonces, no está de más recordar el “cómo somos” para que el partido sea “como queremos que sea”. Picantear, jugar al límite, son apuestas que se fabrican de miércoles a miércoles; son lindas y hacen al grupo. Frenar, terminar el partido y darse la mano es también saber jugar al fútbol.
Alineaciones
Naranja: Iñaki - El Panadero – Toro – Kabac - Peter Parker - El Galgo - Sampa - Rocky - Oso Blanco - Lucas.
Amarillo: Potrillo – Cali - Muelita - Santi – Pirueta - Pela – Alejo – Santino - Oso Negro - Damian
