
FELICES DE QUE TODO SE HAYA IDO DE LAS MANOS
Sucedido el noveno Cindor del año, la satisfacción es enorme. Más allá del resultado final, de vencedores y vencidos, haber estado presentes en la noche de ayer, es un lujo pocas veces aoñado. Mas de 20 chicos, al rededor de 15 adultos a su misma altura, no solo supone un nuevo record de tantos; sencillamente habla de próximos desafíos y proyectos varios que este grupo sintoniza día tras día. Concientes de todo lo realizado antes, durante y despues, la foto final conmueve por si sola.
El boca en boca, permisos que van y que vienen, todo miercoles en víspera de feriado es un tilde en el calendario. Entonces son Los Juniors los que 72 horas antes van haciendose a la idea. ¿La materia? , como ganarles a sus padres y festejar para contarlo. Tradisión natural inpuesta por la vieja guardia, hoy es un moustro que no necesita de ayudas ni favores. Sutiles personajes de 10 y 11 años, concuvinantes de una camada aún más pequeña, marcan en el tiempo y afilan la noche mas deseada.
Fútbolisticamente el triunfo fue para los mas viejos; y no es un dato menor. Luego de nueve jornadas, divididas entre empates y vergonzosas derrotas, Los Papis lograron festejar. Lejos de ser sencilla la proeza, y tras un primer tiempo igualado en tres, durante el complemento las diferencias sacaron pecho. Con dos goles de Pirueta, uno de Lucas, otro de Cali y el restante del Toro Jr (en su versión muscolosa), los projenitores desfilaron en la cancha 3 del Palacio. Ni siquiera los gritos de Balta Astesiano y Bauti Pintos (x2) pudieron frenar tanta osadia. Fue 6 a 3 y estuvo bien.
En resumen, pensando en todo lo que se viene, aplausos para una fiesta que fue completa. Entre gotas, un desmadre de niños hambrientos y derrepente a oscuras (sin esquivar el tremendo corte ocurrido pasadas la 23 horaas), por culpa del Toro volvimos a comer de maravilla. Ademas se festejo el cumple de Pirueta, hubo torta y canciones en varios ritmos. Pero lo bueno, lo verdaderamente interesante en esta historia, es que se nos fue de las manos. Y justo por eso estamos muy felices.

