TODOS SUMAN | Los Papis del Euskal y Amigos

TODOS SUMAN

June 19, 20262 min read
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De acuerdo con la Décimo Novena Fecha del ya famoso “Qué Moral 2026”, la historia hizo una parada por un ratito y pasó sus horas por el Palacio. Resulta que el duelo entre amarillos y naranjas terminó 0 a 0. Sí, así como lo leen: repleto de emoción, pero sin goles. La misa fue un ejemplo de paridad y sano juicio futbolístico.

Dando lugar a los libros, y sin antecedentes de una igualdad sin abrir el marcador, veinte socios fueron testigos privilegiados de un nuevo paso hacia la inmortalidad de esta institución.

Un dato para tener en cuenta: solo existe un registro anterior con reparto de puntos. Justamente fue en la primera fecha posterior a la mudanza, cuando el Club San Martín nos recibía y el partido terminó 7 a 7. Y si bien hablamos de otra cosa, lo sucedido algunas horas atrás repone enseñanzas y abre nuevas posibilidades, confirmando que todo puede pasar. Nadie lo vio venir, ni siquiera el más pesimista.

Por parte de la Secretaría de Deportes, el armado de los equipos se basó en buscar la mayor igualdad posible para el cotejo. A partir de ahí, con los retoques necesarios para que nada quedara librado al azar, una vez iniciado el partido todo quedó en manos de los participantes.

De entrada, hay que destacar lo positivo de una apuesta abarcativa. Desde el minuto cero hubo más preocupación que fútbol, más nervios que goles, y de ahí en adelante ese clima no terminaba de conformar a nadie. Con mucho juego en la mitad de la cancha y poco desahogo por los costados, ambos equipos seguían conociéndose. De repente aparecieron algunas situaciones en las áreas, algo de esa profundidad tan buscada y también algún pique al vacío, pero todo parecía apenas justificar lo extensa y competitiva que era la lista de protagonistas.

Sin embargo, nada parecía romper el equilibrio. Y aunque los arqueros respondían ante las aproximaciones de uno y otro lado, el cero a cero encajaba a la perfección. Historia pura, señores: después de muchos años nos sentábamos en el Tercer Tiempo sin festejar goles ni alegrías de un lado u otro.

Para cerrar el cuento, hay que destacar el protagonismo de varios, pero también la paciencia del resto. En definitiva, la enorme mayoría priorizó el juego por encima de la simple resolución. Y en ese despelote de la nada misma, todos terminaron sumando.



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