UN AÑO INIGUALABLE

UN AÑO INIGUALABLE

December 30, 20253 min read
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Y se va el ’25. De manera natural, sin escatimar días, aquel año imponente, de considerable prometer, dijo basta; se cansó. En líneas generales, abrumado y seguramente disconforme, sabe que sus doce meses no fueron lo soñado. De clara figura en el debe, todo pronóstico realizado se cumple con las de perder. Y más allá de las buenas —que por suerte siempre las hay—, mucha deuda en el calendario es el comienzo de lo que está por venir.

Ojo que por casa la boleta no fue tan cara. Al contrario, con visible saldo positivo, nos animamos a decir que estamos ante la mejor temporada de Los Papis del Euskal (y amigos). Dividida en dos partes, vale la pena graficarla: tanto en el arranque como en el ya conocido final, emociona todo lo conseguido. De aquellas veraniegas misas en Arena, las Copa Cindor sin jueves lectivo y los escuetos Fútbol Champagne con triangulares fríos propios de junio-julio, a los cuatro meses increíbles en el Palacio San Martín —que incluyen dos impensados partidos en cancha de once—, el cuento pareció de hadas. Lejos de la calabaza y el zapatito de cristal, del carruaje y los ogros malvados, todo crecimiento significó madurez, grupal y de la que más nos cuesta: la individual. Haber trabajado en buscar las diferencias, en jugar a profesionalizar el segmento, fue clave. Dio muchas ganas.

Así llegaron los nuevos. Fecha tras fecha, una cara distinta tímidamente se presentaba en sociedad; rápido y sin mediar permiso, al terminar el partido ya contaba con su apodo. Una vez más volvimos a apostar a la competencia sin que sea competencia. Por un lado, entender al fútbol como un deporte intenso, emocionante, donde nadie quiere perder; por el otro, seguir riéndonos del error, de no ser crack, de ni siquiera estar cerca de serlo. Nuevamente hubo cátedra de los más chicos. Sin permitirse frenar su entusiasmo, fuimos testigos de sus avances, de sus alegrías y, obviamente, de sus enojos. Los sufrimos y, por suerte, llegamos a empatarles. Parte reglamentaria de este proyecto, los enanos y la chocolatada fest también pintaron el cuadro.

Pero no todo fue deportivo. Cuando hubo que sacar el pecho, lo hicimos. Bancamos la mala ajena y le pusimos nombre y apellido. Que nadie se quede afuera y, al que no le alcanza para cenar, va a cenar más que el resto. Inevitablemente nos conocimos más: hubo broncas, diferencias; no todo fue color de rosa. Al otro día, charla a calzón quitado y, aunque no te guste, vas a tener que escuchar. En definitiva, todo como parte del combo. Cultivar la amistad, cuidarla y funcionar para que no detenga su andar. Justamente, la magia de todo esto es terminar en una misma mesa con gente que jamás hubieras invitado; simplemente.

No hay mucho más para agregar: levantemos las copas y brindemos. Lo vivido en este 2025 no tiene palabras; lo que vamos a vivir en el 2026 aún no tiene nombre. Dependiendo siempre de nosotros, las herramientas están a la vista y listas para ser utilizadas. Complicado de igualar lo que acaba de pasar; estén seguros de que con esta banda lo vamos a superar.


los papis del euskal y amigos | 2026

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