los papis del euskal y amigos fecha 15

UNA FIESTA DE QUINCE

May 21, 20262 min read
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De acuerdo a la Décimo Quinta Fecha, el Naranja volvió a ganarle al Amarillo. Por 6 a 4, de manera agónica y sin sobrarle nada, los capitaneados por un destacado Pola Bak dieron muestras de criterio, resiliencia y, sobre todo, carácter. Con tres tantos del Oso Negro, dos del Galgo y uno sobre el final del Pela, la armada "holandesa" supo manejar los tiempos. En la otra vereda, dueños de aquella primera parte, los "garotos de Guillón" terminaron sin piernas y sufrieron el desenlace. Ni siquiera los dos goles de Pirueta y el dueto de gritos Oxígeno-Ova pudieron evitar una nueva tragedia.

Si aquí existiera una plataforma de apuestas, de esas que hoy vemos hasta en la sopa, la estadística tendría un lugar preponderante. En seguidilla y con buena salud, los enviados de la reina caminan a paso seguro. Justamente, a diferencia del año pasado, con 14 fechas disputadas, la ruleta se mueve de otra manera. Por eso, y de cara a una nueva cita, en los papeles ya se hablaba de candidatos. Claro que en la práctica, como siempre decimos, ambas escuadras nadaban en un mar de paridades.

Siendo esto una completa realidad, tras el pitazo inicial fue el Amarillo quien dio el primer golpe. Con dos goles a su favor y un excelso control de las acciones, todos aquellos que habían puesto un pleno a lo seguro comenzaban a agarrarse la cabeza.

Pero el goteo de los minutos fue fundamental. Y eso que sube tan apresurado, si no tiene una base sólida que lo sostenga, se derrumba sin pedir permiso. La igualdad en dos y el posterior tercer gol del Naranja daban señales de urgencia. Fue entonces que, apoyándose en una ráfaga certera, los del submarino volvieron a poner tablas; otra vez igualdad y a ver qué salía. Pero hasta la suposición más cordial poco pudo embellecer.

A partir de dos grandes definiciones del Galgo, los futuros vencedores volvieron a escaparse. Ya todo conducía al milagro. Partiendo desde algún rezo y otro zapatazo a la deriva, las distancias volvieron a achicarse. Pero en una última contra, con el reloj ya vencido y el llamado de los organizadores en el aire, el sexto gol enterró cualquier esperanza.

Cambiante y promisoria terminó siendo la noche. A nadie le sobró nada y tampoco existió la sensación de injusticia. Hubo de los dos para los dos. Quedará otra buena repartija de nombres y un gran trabajo desde afuera que luego se percibe en la cancha. Un verdadero cumpleaños de 15 donde todos festejaron, pero uno solo logró soplar la vela.


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