FELICIDAD
Por la tercera jornada del Cindor, en una versión acotada de la cancha número uno del Templo, los hijos volvieron a festejar. Luego de un partido cambiante, sacaron pecho en el fatídico gol de oro y vencieron a sus progenitores por 10 a 9. Lluvia de goles, cansancio por doquier y felicidad para la plana más baja del grupo. Como acción paralela, tanto antes como después del partido, la recolección de útiles escolares fue un verdadero éxito; felicidad por duplicado.


