
MIERCOLES DE VERGUENZA
MIERCOLES DE VERGUENZA
Luego de 31 semanas ininterrumpidas de fútbol, de misa, champagne o Cindor en el Palacio San Martín, la pelota se tomó la noche. Si bien debía disputarse la undécima fecha del Torneo “Qué Moral 2026”, la lluvia presente en el sur del conurbano bonaerense fue, a priori, la excusa perfecta para frenar el evento. Por primera vez, desde la salida de Arena y el arribo a Luis Guillón, “Los Papis del Euskal (y Amigos)” dijeron no.
Sin embargo, de acuerdo a diversas averiguaciones realizadas por esta secretaría, la reciente negativa estuvo rodeada de dudas, manejos extraños y, sobre todo, desinformación. Casualidad mediante, en la semana en la que el presidente y el jefe de Seguridad viajaron a México en busca de nuevos negocios, las personas puestas a cargo por el propio ejecutivo no estuvieron a la altura de las circunstancias. Ni el viceministro de Deportes ni el oculto ministro de Tecnología lograron hacer frente al binomio “problema-solución”. Abasallados por la poca concurrencia, sin espalda para plantear una independencia general, su confirmada ausencia fue la gota que derramó el vaso. Es más, sin su apellido en la lista de convocados, ninguno puso en consideración su accionar, apartándose del asunto.
Pero la historia no terminó ahí. Cerca del horario de citación hubo más voces que ensuciaron el alma pura del deporte más hermoso del mundo. Sin dar nombres, cada uno socio de este incipiente club, hubo jugadores que, sin estar prestos para jugar, opinaron que el mismo debía ser suspendido. Desde la comodidad de sus hogares, al calor de una cena en camino, se manifestaron a favor de la cancelación, enfatizando los pormenores que irradia una circunstancial garúa. Un verdadero bochorno de los oportunistas de siempre, quejones a ultranza, necesarios personajes del gorilismo absurdo y sin bandera.Entonces, de acuerdo a una imagen influenciada y a un mapa trágicamente dividido, se escuchó una de las voces más esperadas. El vicepresidente, devenido en máxima autoridad presente, se manifestó a favor de no jugar. De manera sorpresiva, haciendo hincapié en salvaguardar la disposición física, el también vendedor de vinos fue el último sonido político en dejar su opinión.
Pasadas las 19:45, la jornada número once pasó a cuarto intermedio. Un silencio aterrador marcó el final de un día plagado de suspenso. Hace algunas horas fuimos testigos de un extraño video donde se lo ve al primer mandamás, desde Norteamérica, pidiéndole a los santos que cese la lluvia. Conclusiones varias, opiniones por doquier; será cuestión de quien lea la nota. Lo real, aquello que es tangible, supone, a grandes rasgos, un muy mal manejo de la situación. Muchas voces, poco ejercicio y un rumbo que nos lleva a una confusa acefalía. Fue un miércoles de vergüenza. Que no exista otro.


